La migración de correo electrónico es el proceso de transferir datos de correo de un sistema, cliente o servidor a otro. Esto incluye mover mensajes, contactos, calendarios y estructuras de carpetas entre plataformas como Microsoft Outlook, Gmail o servidores corporativos. Se realiza al cambiar de proveedor, actualizar infraestructura o consolidar sistemas en fusiones empresariales.
Es crítica para la continuidad del negocio. Una migración mal ejecutada puede resultar en pérdida de datos, tiempos de inactividad prolongados y comunicaciones interrumpidas. Entender el proceso ayuda a minimizar la interrupción del usuario y asegurar el cumplimiento de los requisitos de retención de datos.
Suele implicar la exportación de datos del sistema de origen en formatos estándar como PST o MBOX, para luego importarlos en la plataforma de destino. Muchas migraciones usan herramientas especializadas que se conectan a ambos sistemas vía IMAP o APIs para transferir los datos directamente, mapeando carpetas y sincronizando metadatos como estados de lectura.
Depende del volumen de datos y la velocidad de conexión. Puede ir desde unos minutos por buzón hasta días para terabytes de información corporativa.
Si se planifica bien y se usan herramientas fiables con copias de seguridad previas, no debería haber pérdida de datos.
Es recomendable, especialmente para asegurar que las listas de distribución y contactos sigan siendo entregables en el nuevo sistema.
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