Una dirección IP compartida es una IP utilizada por múltiples remitentes para enviar sus correos a través del mismo proveedor de servicios (ESP). Este modelo permite a las empresas pequeñas enviar correos sin el coste de una IP dedicada, pero implica que la reputación de la IP depende de las prácticas colectivas de todos los usuarios que la comparten.
Determina si tus correos llegan al buzón o a spam. Para volúmenes pequeños, las IPs compartidas son ideales porque ya tienen una reputación establecida y positiva. Una IP dedicada nueva empieza de cero y requiere un proceso de „calentamiento“ largo. Entender esta dinámica ayuda a elegir el proveedor adecuado y a saber cuándo es el momento de pasar a una IP propia.
Cuando usas un ESP con IP compartida, tus correos se enrutan a través de direcciones que sirven a varios clientes a la vez. El proveedor gestiona un grupo (pool) de IPs para balancear la carga. Los receptores (como Gmail) evalúan la fiabilidad basándose en el historial de esa IP. Los ESPs serios monitorizan sus grupos y eliminan a los malos remitentes para proteger la reputación común.
Si sus prácticas son buenas pero la entregabilidad cae de golpe, es posible que otro remitente en su IP haya causado un bloqueo masivo.
Cuando envíe más de 100.000 correos al mes de forma constante y quiera tener el control total de su propia reputación.
Sí, pero asegúrese de que su proveedor separe el tráfico transaccional del de marketing para que las campañas no afecten a los recibos críticos.
Comienza a usar EmailVerify hoy. Verifica emails con 99.9% de precisión.