La regulación del envío (email throttling) es la práctica de limitar el ritmo al que se envían los correos para controlar la velocidad de entrega y evitar saturar los servidores de los destinatarios. Puede ser implementada por el propio remitente para proteger su reputación o impuesta por los ISPs para gestionar el volumen de correo entrante.
Afecta directamente su capacidad de llegar al inbox. Si envía demasiados correos demasiado rápido, los ISPs lo interpretan como comportamiento de spam. Esto resulta en bloqueos temporales o incluso listas negras permanentes. Además, una buena gestión de la velocidad asegura que sus campañas lleguen en el momento planeado y no se retrasen días, lo cual es vital para ofertas con tiempo limitado.
Opera en ambos lados del ecosistema. En el lado del remitente, consiste en configurar el sistema para enviar, por ejemplo, 100 correos por minuto en lugar de 10.000 de golpe. En el lado del receptor (ISP), se activa cuando detectan picos inusuales desde una IP; entonces, el servidor receptor rechaza temporalmente los mensajes con códigos como 421 o 450, pidiendo al remitente que lo intente más tarde.
El rate limiting suele ser el límite duro del receptor (ej. 500/hora). El throttling es la técnica del remitente para adaptarse a esos límites y no superarlos.
Revise sus logs en busca de códigos SMTP 4xx que mencionen „too many connections“ o „rate limit exceeded“.
Sí, enviar a un ritmo que los ISPs puedan procesar cómodamente ayuda a construir una reputación de remitente fiable y evita los filtros de spam automáticos.
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