Los registros de correo electrónico son archivos detallados de toda la actividad de un servidor de correo, que capturan información sobre mensajes enviados, recibidos, rebotados y fallidos. Incluyen marcas de tiempo, direcciones de remitente y destinatario, IDs de mensaje, códigos de estado y mensajes de error. Son una herramienta de diagnóstico esencial para rastrear el flujo de correo.
Son críticos para mantener la entregabilidad y diagnosticar problemas. Sin registros, no se puede saber por qué un correo rebotó, se retrasó o no llegó. Proporcionan la evidencia necesaria para identificar bloqueos de filtros de spam, fallos de autenticación y errores de configuración del servidor. Para las empresas, ayudan a optimizar las campañas y proteger la reputación.
Son generados automáticamente por los servidores de correo (MTAs) mientras procesan cada mensaje. El servidor anota detalles clave como la IP de origen, el tamaño del mensaje y el resultado de la entrega. Estos datos se guardan en archivos que los administradores pueden consultar para rastrear la ruta de un mensaje o analizar patrones de envío.
Suele recomendarse entre 30 y 90 días para resolución de problemas, aunque industrias reguladas pueden requerir de 1 a 7 años.
Los 2xx indican éxito, los 4xx fallos temporales (reintento) y los 5xx fallos permanentes (como dirección no encontrada).
Sí, revelan patrones de rechazo que permiten limpiar listas y corregir configuraciones de DNS para llegar mejor al buzón.
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