Un OTP por correo electrónico (One-Time Password) es un código temporal y sensible al tiempo enviado a la dirección de email de un usuario para verificar su identidad. A diferencia de las contraseñas estáticas, los OTP caducan tras un solo uso o un breve periodo (5-15 min), ofreciendo una capa extra de seguridad.
Añade un segundo factor crítico a la autenticación al demostrar que el usuario tiene acceso a su cuenta de correo. Esto reduce drásticamente el riesgo de acceso no autorizado. A diferencia de los OTP por SMS, los basados en correo no son vulnerables a ataques de duplicación de SIM (SIM-swapping). Para las empresas, ayuda a prevenir el robo de cuentas, registros fraudulentos y transacciones no autorizadas. Además, es un método equilibrado entre seguridad y conveniencia, ya que la mayoría de los usuarios tienen acceso constante a su correo.
Cuando un usuario inicia una acción que requiere verificación, el sistema genera un código único y aleatorio (4-8 dígitos) y lo envía a su dirección registrada. El usuario lo introduce en la aplicación y el servidor valida que coincida, que no haya sido usado y que no haya caducado. La mayoría de los sistemas implementan límites de intentos para prevenir ataques de fuerza bruta. Tras varios fallos, el código se invalida. Algunas implementaciones también vinculan el código a la dirección IP o la huella digital del dispositivo para mayor seguridad.
Generalmente sí, ya que el correo no es vulnerable al SIM-swapping, aunque depende de que la cuenta de correo esté bien protegida.
Entre 5 y 10 minutos suele ser el estándar para equilibrar seguridad y la posible demora en la entrega del correo.
Por filtros de spam, retrasos en el servidor o buzones llenos. Es vital usar proveedores de correo con buena reputación.
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